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martes, 18 de febrero de 2025

11F. Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia

Ayer celebramos uno de los actos preparados para celebrar el 11F (el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia)
El objetivo de la iniciativa 11F es visibilizar el trabajo de las mujeres que se dedican a las áreas STEM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas), creando así referentes femeninos para la infancia y la adolescencia que puedan contribuir a la elección de estas áreas como carreras profesionales. 
También, conocer los diferentes factores que afectan a la situación actual de la mujer en las áreas STEM para fomentar prácticas que conduzcan a su eliminación y alcanzar la igualdad de género en el ámbito científico.
Es importante señalar que los estereotipos de género surgen de forma temprana en las fases iniciales de la educación obligatoria. Estos estereotipos propician futuras diferencias en la presencia de mujeres y hombres en la educación superior universitaria. El sistema educativo, por tanto, ha de garantizar la igualdad de oportunidades y plantear un diseño e implementación de políticas públicas que eliminen los estereotipos y roles de género más tradicionales.
En nuestro centro, compartimos una interesante charla para los alumnos y alumnas de 1º de ESO que impartieron Mariví Cascajo Almenara, bióloga y doctora en biotecnología, y Nuria Cascajo Almenara, farmacéutica y madre de uno de nuestros alumnos de primero.
Primero nos explicaron qué les había impulsado a estudiar carreras de ciencia y nos hablaron un poco sobre sus carreras profesionales. 
Luego Mariví nos habló de su trabajo en la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla, donde es investigadora en el campo del ADN mitocondrial y su relación con las llamadas "enfermedades raras". También nos mostraron un vídeo en el que nos explicaban la relación entre las células, el ADN mitocondrial y las enfermedades "raras" o poco comunes.
Por último, nuestros/as alumnos/as pudieron realizar una interesante práctica, en la que ellos/as mismos/as fueron siguiendo los pasos que les iban indicando, hasta conseguir extraer el ADN de una fresa.

viernes, 8 de marzo de 2024

Ciencia en Femenino

El curso pasado, el Departamento de Física y Química creó una Línea del Tiempo con el objeto de visibilizar el papel de la mujer en los ámbitos de la ciencia y la tecnología, ya que es difícil encontrarlas en los libros de texto. 
Para ello se confeccionaron fichas con una breve reseña sobre algunas científicas que hicieron importantes contribuciones en estos campos a lo largo de la historia, para después colocarlas sobre el mural "La Ciencia en Femenino". 
Entre curso se han aportado nuevas fichas a esta Línea de Tiempo y se ha ampliado para mirar al presente y al futuro, con la intención de seguir añadiendo aportaciones en adelante. 
Tenemos que agradecer a nuestro alumnado de 4° su trabajo y la contribución artística de  María Núñez y María Gutiérrez.


miércoles, 14 de febrero de 2024

Día de la Niña y la Mujer Científicas

Durante esta última semana, con motivo del Día de la Niña y la Mujer Científicas celebrado el pasado domingo 11 de febrero, las tutorías de 3° y 4° de ESO han contado con la participación de 4 profesionales de diferentes ámbitos de las Ciencias: Ana Gautier, Grado en Matemáticas, María Delgado, estudiante de Ingeniería Aeroespacial, Cristina Sánchez, biotecnóloga y concejala de Medio Ambiente en el Ayuntamiento de Medina Sidonia, y Noelia Barroso, profesora de Física y Química. 
Mujeres, jóvenes, asidonenses y, algunas de ellas, antiguas alumnas del San Juan, nos han contado de dónde partió su interés por la investigación científica, qué  mujeres de su entorno las inspiraron, sus objetivos, sus proyectos,  sus dificultades a la hora de encontrar referentes y de desarrollar su trabajo y lo gratificante de sus logros. 
Muchas gracias a los tutores y tutoras por su colaboración, al profesorado por la implicación en la organización de estas charlas y, sobre todo, a las ponentes por su profesionalidad y buen hacer.

viernes, 11 de febrero de 2022

11 de febrero

 La ciencia y la igualdad de género son vitales para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Con el fin de lograr el acceso y la participación plena y equitativa en la ciencia para las mujeres y las niñas, y además para lograr la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres y las niñas, la Asamblea General de las Naciones Unidas decidió proclamar en 2016 el 11 de febrero como el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia. 

Es importante que desde nuestro centro y desde todos los ámbitos, se haga visible el trabajo diario de las mujeres en el ámbito de las ciencias y la tecnología. La igualdad de género ha sido siempre un objetivo de nuestro instituto porque consideramos que la igualdad entre los géneros y el empoderamiento de las mujeres y las niñas contribuirán decisivamente no solo al desarrollo económico de Andalucía, sino también al progreso respecto de todos los objetivos y metas de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible. 
En nuestro proyecto un IES ConCiencia hemos trabajado, como una de nuestras líneas de acción, realizar  actuaciones destinadas a la promoción de la presencia de niñas y mujeres en actividades del ámbito científico y tecnológico (siguiendo las propuestas de #ellaSTEM).

domingo, 10 de febrero de 2019

El gen Sklodowska (mujer y ciencia)

Hace unas décadas, era impensable que la figura de un médico no fuera masculina. Hoy en día, el ejercicio de la profesión médica se reparte de forma bastante equitativa por géneros. Hace años que la mitad de los licenciados en Química son mujeres, igual que en Matemáticas o en Biología. Sólo el cómputo de las Ingenierías y Arquitectura se muestra como mayoritariamente masculino, con una diferencia de 3 a 1.
https://www.instagram.com/teijihayama/
El género empieza a pesar conforme se avanza en la carrera académica. Ambos sexos se mueven en igualdad de términos (cuando no, un mayor porcentaje de alumnas matriculadas y egregadas), hasta que llega la contratación. El primer corte viene con la titularidad (60% hombres, 40% mujeres); y el segundo, con la cátedra (atención: 80% hombres, 20% mujeres). Esas son las cifras del techo de cristal de la universidad española. En el CSIC, el total de profesores de investigación (categoría superior) que son mujeres apenas llega al 25%. Según la Agencia Andaluza del Conocimiento, el índice de techo de cristal de la mujeres investigadoras en la comunidad autónoma está en un 1.88 sobre un máximo de dos puntos –y no griten demasiado: la buena noticia es que, hace seis años, estábamos en un 1.96–. A nivel europeo, las mujeres –indica el último informe She Figures– están infrarrepresentadas entre los investigadores (33%), y sus contratos son más precarios. Traducidos a diagrama, en fin, los datos tienen forma de tijera a partir del doctorado y la contratación.

El tornillo de la tijera –como en tantos caso, pero aquí, definitivo– suele ser la maternidad: “Sí es verdad que ese es el momento en el que surge la duda de si todo el sacrificio merece la pena –comenta la bióloga marina y portavoz de la plataforma Oceánicas, Ana Morillas–. En investigación no hay tantos puestos de trabajo, y la estabilización laboral es difícil. Hay muchas que hemos renunciado, en un sentido u en otro: deja a tus niños pequeños, aunque sea quince días, para una campaña oceanográfica, más los congresos, estancias, cursos... Yo recuerdo que no pude hacer la convocatoria de las oposiciones que me tocaba porque estaba en Palma, embarazada de mi hijo, y no podía volar. Hace poco, una compañera ha estado en el mismo caso y ha podido examinarse por vídeo-conferencia. Todo avanza, pero cuesta mucho...”

"España es un país que está por encima de la media europea en porcentaje femenino de personal investigador (39% frente a apenas el 30%), con un quinto en catedráticas, bastante superior también a la media europea”, comenta la catedrática de Química Inorgánica de la Universidad de Sevilla, Adela Muñoz Sáez. Entre los datos curiosos, países como Alemania (18%) o Austria (23%) cuentan con porcentajes de menos de un cuarto de mujeres estudiando ingeniería o arquitectura. Muñoz Páez –autora de distintos libros de divulgación e involucrada en la obra teatral Científicas, pasado, presente... y futuro– da una explicación: las mujeres cuervo. “Esa era la consideración social en Alemania de las madres que no se dedicaban a criar a sus hijos al 100%, aplicable a las mujeres científicas. Afortunadamente, en Alemania se han dado cuenta de que se están perdiendo mucho talento y hay leyes de discriminación positiva en muchos ámbitos”. Sin embargo, la catedrática apunta que se está experimentando una “regresión en muchos ámbitos, con cuestiones como la crianza del apego y demás. La presión social es bestial. En mi época, la situación de la mujer era dura y había que mejorarla, y ahora tenemos todas estas exigencias y la precariedad laboral, que afecta a todo el mundo. Que una mujer pretenda tener un hijo, con o sin pareja, es un milagro. Como siempre, cada vez que se complican las cosas, paga el eslabón más débil”.

Un hijo claro de esta problemática es, por supuesto, el techo de cristal: “Hace veinte años que el número de licenciadas es el mismo que el de licenciados, pero el de catedráticas está estancado en el 20% –comenta Adela Muñoz Sáez–. Y eso, a pesar de que hay leyes que fuerzan a que haya mujeres, por ejemplo, en los tribunales. Al final, la gente elige lo que ha existido siempre: hombres. Las mujeres llegan a lo alto cuando hay pruebas objetivas anónimas”.

“En la mayoría de las carreras de ciencias –continúa Muñoz Sáez–, la presencia de las mujeres se ha incrementado mucho o es paritaria. Pero sigue bastante estancada la percepción social. Y la presencia las mujeres en premios o en academias es minoritaria”.

En 1997 –recuerda la propia catedrática en el artículo La larga marcha de las científicas– las profesoras suecas Wenneras y Wold publicaron en Nature un estudio que mostraba que, de forma sistemática, el Consejo de Investigación Médica sueco había concedido mejores puntuaciones a los hombres ante trayectorias similares. Horror. Ni el campo científico ni la sociedad escandinava estaban libres de pecado. De ese informe, surgió la primera directriz europea para evitar sesgos de género.

Los referentes femeninos, por lógica histórica, no han sido muchos, pero su ausencia como referentes es abismal. La bióloga marina Sylvia Earle recibió el premio Princesa de Asturias de la Concordia el año pasado por su contribución a la salvaguarda de los océanos. Tiene 83 años: podría haber servido de modelo a cualquiera de las científicas entrevistadas aquí. No lo era. Se animaron a estudiar ciencia por rebeldía, por Cousteau, por Félix Rodríguez de la Fuente, por los documentales de la BBC. Oceánicas surge como un proyecto amparado por el Instituto Español de Oceanografía y del FECYT para paliar esta anemia. Su página cuenta con entrevistas a mujeres relevantes de la Oceanografía actual, perfiles de investigadoras actuales y biografías de “pioneras”. Se pretende también crear una plataforma para que las investigadoras puedan explicar y contar directamente lo que están haciendo: “Hemos ido recopilando las huellas de muchas mujeres luchadoras, sin estudios especializados, que contribuyeron con su interés y curiosidad a la ciencia, aportando información fundamental sobre la clorofila, sobre el cultivo de medusas... –explica Ana Morillas–. Nombres como Jeanne Villepreoux, Marie Tharp o Jimena Quirós, la primera española en participar en una campaña oceanográfica”.
http://www.ditovontease.com/classicool/
Por si esto fuera poco, está el problema del autoconcepto: “Muchísimas veces, en el laboratorio, le das una pipeta a una alumna y se la pasa al compañero –comenta Marta Sendra–. Hay estudios científicos sobre esto. Está la prueba del ejercicio ciego: explicas una lección determinada en una clase y después pones un ejercicio que sabes fehacientemente que, con lo que acabas de explicar, nadie va a saberlo resolver. Pides que te entreguen lo que tengan. La mayor parte de los chicos te entregan algo: apenas hay chicas que lo hagan, y se resisten cuando intentas recoger lo que tienen. Pero luego, quienes se han acercado más a la solución, son las alumnas”.

Para Sendra, esto se debe a un “perfeccionismo excesivo” que puede ser muy peligroso: “Las mujeres tienen, tenemos, un gran miedo al fracaso –continúa–. Nos han inculcado que lo que hacemos es secundario, y a no molestar. No es un asunto nimio: hay un montón de problemas mentales relacionados con la represión y con la ira. Y claro, luego, si te enfadas o lloras, como ya has aguantado un montón, es fácil que digan: menuda histérica”.

“Los chicos no escogen en mayor cantidad el campo científico porque sean mejores: lo hacen porque creen que son mejores”, dice la socióloga Shelley Correll. Para las investigadoras de IEO, la diferencia de sesgo puede ser más cultural y menos de autoestima: “O eso espero –dice Marian Torres–. Creo que más bien piensan que las cosas de ciencias son carreras de chicos, y ni se lo plantean. No computan”.

https://www.diariodecadiz.es/provincia/Mujer-Ciencia_0_1326467605.html

jueves, 1 de noviembre de 2018

¿Por qué las nubes flotan si el agua pesa más que el aire?

Cuando nosotros vemos nubes lo que vemos son moléculas de agua que han pasado de ser vapor a ser líquidas, se han condensado. Cuando dejamos de ver una nube que parece que se desvanece, es porque las condiciones termodinámicas en la atmósfera han cambiado y el agua vuelve a pasar al estado gaseoso (vapor de agua).

La gota de agua líquida está sujeta a una fuerza que es su peso, mayor que el del volumen equivalente de aire, pero el aire que hay a su alrededor ejerce otra fuerza, el rozamiento, que es una de las causas por las que no cae. Para que la fuerza de ese rozamiento (hacia arriba) sea mayor que la que ejerce el peso hacia abajo, la gota tiene que ser muy pequeña. Esta es la explicación principal a por qué las nubes flotan: están formadas por gotas de agua tan pequeñas que su peso es una fuerza inferior a la fuerza de rozamiento que ejercen las moléculas de aire que las rodean.

Esas gotas de agua chocan unas con otras y se agregan, aumentan su tamaño y al final, cuando ese peso es superior a la fuerza de rozamiento que ejerce el aire alrededor, precipitan, es decir, caen. Por eso llamamos precipitación a la lluvia o la nieve.

En paralelo suceden otras cosas. Por debajo, las nubes tienen capas de aire en movimiento. Cuando un fluido está en movimiento genera una turbulencia que favorece que las cosas se mantengan suspendidas en él, que “floten”. Al igual que cuando estamos en una piscina, si nos ponemos de pie y estamos inmóviles, nos hundimos pero si movemos los brazos y los pies flotamos y esto es así porque generamos una turbulencia en el agua que hay por debajo de nosotros que nos sostiene sin hundirnos. Ese mismo efecto causa la turbulencia del aire que rodea las nubes. Así que para que “floten” se superponen ambos procesos, por una parte el rozamiento con el aire tira de ellas hacia arriba y por otra el aire en movimiento que hay bajo ellas las sustenta.
Hay otro efecto curioso que nos explica una característica de la lluvia en la que seguro que te has fijado alguna vez. Mientras las gotas se mantienen en la nube y vemos a esta flotar en el cielo es porque hay un equilibrio de las fuerzas que actúan sobre ella: está el peso tirando hacia abajo y esa fuerza de rozamiento hacia arriba. Pero la fuerza de rozamiento es mayor cuando la gota está quieta que cuando la gota empieza a moverse porque el rozamiento que ejercen entre sí dos cuerpos es mayor en reposo que en movimiento (en Física, se explica que el rozamiento estático es mayor que el rozamiento dinámico). Es como cuando quieres mover un armario lleno de ropa en tu dormitorio y el primer empujón te cuesta un esfuerzo muy grande pero, una vez que está en movimiento, ya te cuesta menos arrastrarlo. Eso es así por qué cuando está quieto lo que tienes que vencer son las presiones estáticas que son mayores y cuando está en movimiento la fuerza que hay que superar es la de las presiones dinámicas que son más pequeñas. Pues a la gota de agua en la nube le pasa igual, tiene que adquirir un tamaño grande para vencer el rozamiento estático, que es mayor, pero una vez que empieza a caer, el rozamiento es más bajo y esto ayuda al proceso de precipitación. Por eso al inicio de la lluvia las gotas son más grandes que cuando ya lleva lloviendo un rato, que son más pequeñas. Yo tenía un profesor que explicaba esto con un ejemplo muy gráfico, si vas en coche y comienzan a caer goterones sobre el parabrisas que se hacen más pequeños a medida que avanzas, quiere decir que estás desplazándote en sentido opuesto al del frente de lluvia, pero si lo que caen sobre el coche son gotas pequeñas, quiere decir que estás moviéndote desde el final hacia el inicio del frente de nubes.

https://elpais.com/elpais/2018/10/30/ciencia/1540915320_412771.html

Nosotras respondemos es un consultorio científico semanal que contestará a las dudas de los lectores sobre ciencia y tecnología. Serán científicas y tecnólogas, socias de AMIT (Asociación de Mujeres Investigadoras y Tecnólogas), las que respondan a esas dudas. Envía tus preguntas a nosotrasrespondemos@gmail.com o por Twitter #nosotrasrespondemos

domingo, 15 de enero de 2017

El efecto Mateo (y Matilda)

El efecto Mateo es una teoría formalmente postulada por Merton que se inscribe dentro de la categoría de teorías de alcance intermedio. El efecto Mateo ―así denominado por una cita en el evangelio de Mateo que refleja la esencia de la teoría*― refiere a un proceso de ventaja acumulativa, que hace al rico más rico y al pobre más pobre. Al amplificar los procesos de acumulación de ventajas y desventajas, el efecto Mateo magnifica las desigualdades, por ejemplo en el marco de la reputación de los científicos y de la influencia de su trabajo. En el seno del sistema de recompensas del campo científico, las inequidades están parcialmente determinadas por las diferencias reales en la magnitud de las contribuciones de los académicos —lo que hace que el sistema parezca funcionar de manera justa y efectiva—, pero esas diferencias dependen primordialmente de juicios que los científicos se forman; estos juicios están configurados por su experiencia previa y por las características de los sistemas de estratificación y comunicación de la ciencia, ambos factores desvinculados del alcance y la calidad de las contribuciones de sus colegas.

Una demostración de lo anterior puede verse en los escritores famosos, que reciben los grandes premios literarios y que son los que han sido seleccionados y promocionados por los editores. Si miramos al mundo del cine nos encontramos con una serie de actores que siempre figuran como protagonistas frente a actores de reparto que rara vez llegarán a ser considerados como estrellas.

Pero para la historiadora de la ciencia Margaret Rossiter la cuestión no termina ahí. Las mujeres, defiende Rossiter, son más vulnerables al efecto Mateo. Margaret Rossiter bautizó esta variedad como ‘efecto Matilda’, en honor a Matilda J. Gage, sufragista neoyorkina de finales del siglo XIX que identificó y denunció la invisibilización de las mujeres y sus méritos en otros contextos (incluso en la propia Biblia). Rossiter ofrece una larga lista de ejemplos de científicas a las que el sistema de recompensas de la ciencia trató injustamente por su sexo. Las contribuciones de Lise Meitner al descubrimiento de la fisión nuclear o de Rosalind Franklin al de la estructura de doble hélice del ADN, por ejemplo, no fueron reconocidas en su momento, aunque sus colegas varones recibieron sendos premios Nobel por ellas.

Estudios recientes también alertan de que, incluso hoy, ser mujer resta inadvertidamente puntos del currículo científico. Investigadores de la Universidad de Yale mostraron en 2012 cómo los evaluadores (independientemente de su sexo) puntuaban más alto y estaban dispuestos a ofrecer un salario mejor a un potencial candidato a un puesto de laboratorio cuando creían que el currículo que juzgaban era el de un hombre que cuando creían que era de una mujer. En las mejores instituciones científicas del mundo, becas, puestos de trabajo e incluso el espacio en los laboratorios se distribuyen desigualmente entre personas con los mismos méritos y diferente sexo.

Es tan perverso el efecto Matilda (y a menudo tan invisible) que el propio Merton sucumbió al mismo, ya que su publicación sobre el efecto Mateo está basada en las entrevistas y materiales de Harriet Zuckerman. Años después, Merton se casaría con Zuckerman… y también reconocería que aquel artículo debería haberlo firmado en coautoría con ella.

Contrariamente al mito igualitario y democrático, en la carrera social suelen ganar los mejor situados en las posiciones de salida: formación, amistades, posibilidades, contactos... los ganadores del gordo siempre son los que tienen más papeletas. 

* Porque a cualquiera que tiene, se le dará, y tendrá más; pero al que no tiene, aun lo que tiene le será quitado. Mateo 13:12

viernes, 30 de septiembre de 2016

Babuinos. Sexo y prejuicio

Cuando solo miramos lo que salta a la vista, puede que se nos escape lo interesante. Esto fue lo que ocurrió cuando los primeros primatólogos observaban a los babuinos. Los primatólogos que estudiaron a los babuinos  se encontraron en primer plano con las peleas y fanfarronadas de los machos. Y en el mundo de la Guerra Fría, elaboraron una narrativa según la cual la vida de los babuinos dependía de la organización jerárquica de sus machos. De acuerdo con esta representación, los babuinos macho eran animales tremendamente agresivos, que competían entre ellos por las hembras, pero que se convertían en una tropa disciplinada, en un ejército bien entrenado, cuando había que defender al grupo.

Pero lo que la primatóloga Thelma Rowell vio en la sabana no se parecía en nada a esta imagen: los machos no eran ni tan agresivos ni tan buenos soldados, y tampoco las hembras esperaban simplemente a que llegara su príncipe azul. En caso de ataque, la estrategia era la de ‘sálvese quien pueda’; y eran las relaciones entre las hembras, más bien, las que daban estructura al grupo. Además estaban muy ocupadas consiguiendo comida para su prole y cultivando las amistades que más les interesaban para el futuro de sus retoños.

El modelo militar de los babuinos se fue desmoronando. Jean Altmann, Barbara Smuts y Shirley Strum desmontaron también otras creencias arraigadas, como la de que los machos dominantes tienen prioridad en el acceso a las hembras y por tanto, más hijos en el grupo. Realmente, el más bravucón no era precisamente el que más ligaba. La discreción parecía, por el  contrario, ser una cualidad apreciada por las babuinas a la hora de elegir con quien aparearse. Descubrir este nuevo mundo babuino requería observar lo que estaba sucediendo en un segundo plano, más allá de las ruidosas reyertas de los machos. Para ello, Jean Altmann introdujo protocolos de observación sistemáticos que garantizaran que todos los miembros del grupo, y no solo los que llamaban más la atención, fueran observados.

Las transformaciones que las primatólogas introdujeron en los métodos y los marcos teóricos nos muestran que el punto de vista, la perspectiva, importa. Como mujeres, y en un momento histórico de auge del movimiento feminista, fueron capaces de identificar el sesgo que había estado condicionando observaciones y teorías previas, según el cual los machos de las especies son los individuos interesantes, y las hembras tienen simplemente un papel reproductivo. Al visibilizar a las hembras, iluminaron un enorme punto ciego en la primatología. Su perspectiva parcial desveló la parcialidad de la perspectiva dominante, y el resultado fue una ciencia más objetiva.

http://blogs.20minutos.es/ciencia-para-llevar-csic/2015/01/30/los-orgasmos-de-las-primates-y-los-prejuicios-de-la-ciencia/